CLÁSICAS CURIOSIDADES

Las curiosidades de la París Roubaix

Las curiosidades París Roubaix
Una caída en la París Roubaix | Foto: @paris_roubaix

La París Roubaix es una de las carreras clásicas más duras dentro del ciclismo y queremos repasar algunas de sus curiosidades más llamativas. Esta carrera conocida como `La clásica de las clásicas´ tiene una larga historia en el mundo del ciclismo. Sus tramos de pavés, acabar en un velódromo o el barro y las caídas son signos identificativos de una de las pruebas más sorprendentes. El vigente campeón es Philippe Gilbert tras ganar en 2019 (Lotto Soudal).

Esta famosa carrera es conocida en términos del ciclismo como `La clásica de las clásicas´. Es una carrera clásica de un día de duración que se disputa en Francia. Su trayecto une desde Compiègne (ciudad cercana a la región parisina) hasta el velódromo de Roubaix (región de la Alta Francia). Esta prueba se celebra el segundo domingo de abril, una semana tras el Tour de Flandes y pertenece a la categoría UCI World Tour, dentro del ciclismo. Es el tercero de los conocidos como `Monumentos del Ciclismo´ con la Milán San Remo, el Tour de Flandes, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía. Además es la última clásica de tramos adoquinados y está dentro del grupo de las `Clásicas de Flandes´.

Algo que la diferencia y caracteriza del resto, además de su largo trayecto en kilómetros con 260, son sus aproximadamente 50 kilómetros de pavé que hace que sea una prueba muy complicada. La prueba está organizada por Amaury Sport Organisation (ASO) y la carrera tiene su versión sub-23 y junior. En 2020 también se anunció por primera vez la carrera femenina, aunque finalmente no se pudo disputar por la pandemia.

Historia de la París Roubaix

La creación de esta carrera estuvo impulsada por por el diario deportivo Le Vélo. Paul Rousseau, su directo recibió una propuesta de dos empresarios de Roubaix, Théo Vienne y Maurice Perez. Tras supervisar el trazado la prueba comenzó con el nombre de La Pascale. La primera edición se disputó en 1986 y salió el 19 de abril del Bois de Boulogne, al norte de París y tuvo un trayecto de más de 300 kilómetros. El ganador fue el alemán Josef Fischer y recibió 1000 francos franceses.

Los tramos de pavés y el velódromo

Únicamente se ha dejado de disputar en siete ocasiones. La causas fueron las dos Guerras Mundiales (1915-1918, 1940-1942). Todos los años salía de París hasta 1966, cuando se cambió a Chantilly, a 50 kilómetros de París. Ya en 1977 se cambió a Compiègne. Los tramos de adoquines suelen llegar a partir del kilómetro 100 y todos ellos están calificados con estrellas dependiendo de su dureza. Lo que otorga las estrellas es el estado del pavés, la distancia y el trazado del tramo. Hay tres que tienen cinco estrellas y ya son famosos en estas pruebas (Bosque de Arenberg, Carrefour de L´Arbre y Mons-en-Pévèle).

Otra cosa que diferencia a la prueba es que acaba en el velódromo de Roubaix. Una vez que llegan los participantes y pasan por la línea de meta, todavía tienen que dar una vuelta al anillo. El trofeo es una réplica de adoquines haciendo mención y recordando a los tramos de la prueba.

El barro y la lluvia

El barro y las caras de los corredores llenos de él es una imagen característica de la prueba. Esto suele ser habitual por las fechas en las que se celebra y en muchas ocasiones ha llovido durante la prueba endureciendo todavía más esta clásica. Son muchos los tramos y kilómetros que son barrizales, que sumado a su estrechez hace que sean habituales las caídas. Tal y como dijo Sean Kelly, “Una París-Roubaix sin lluvia no es una auténtica París-Roubaix“. El sobrenombre del `Infierno del Norte´ se lo puso un reportero ya que al finalizar la I Guerra Mundial, tras una edición posterior relató que los corredores habían atravesado el `Infierno del Norte´.

 

Sobre el autor

Daniel Escudero Carazo

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